Los Archivos del Vaticano se llamaban al principio «Archivos Secretos del Vaticano». Sin embargo, en octubre de 2019, el Papa Francisco cambió el título que llevaba siglos utilizándose para los Archivos Secretos del Vaticano (Archivum Secretum Vaticanum) por el de Archivos Apostólicos del Vaticano. El Papa publicó una carta apostólica, motu proprio, con fecha del 22 de octubre, en la que cambiaba el nombre del archivo. El cambio de nombre formaba parte de un esfuerzo por aclarar las interpretaciones erróneas que surgieron a raíz del uso del término «Segreto» (Secreto).
En latín, tanto secretum (que significa «separado» o «privado») como apostolicum significan, perteneciente al domnus apostolicus, es decir, el papa). Así pues, cambiar el orden de los términos, a efectos prácticos, no alteró la identidad ni la finalidad de los archivos. Sigue siendo el archivo privado del Papa.
Sin embargo, no estaría tan mal llamarlo «archivo secreto», en el sentido de que no está abierto al público en general, sino solo a académicos e investigadores. Algunas partes del archivo siguen siendo confidenciales.










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